Es una sustancia muy utilizada en productos de limpieza domésticos, por ejemplo en limpiadores de cristales.
Fritz Haber presentó una solicitud de patente alemana en 1908 para la síntesis de amoníaco, por la que obtuvo el Premio Nobel de Química en 1918. Se trataba verdaderamente de una invención importantísima; Haber descubrió cómo podía sintetizarse el amoníaco, una forma de nitrógeno químicamente reactivo fácilmente utilizable.
Tras el descubrimiento de la síntesis de amoníaco, trabajó durante la Primera Guerra Mundial en la investigación de un gas tóxico, granjeándose el título de “padre de la guerra química”. La invención de la síntesis de amoníaco de Haber tiene un doble filo; ha contribuido a salvar la vida de millones de personas, pero también a acabar con la de otros muchos millones más.
Aquel compuesto es de gran importancia porque en una gran fuente de proteínas para las plantas y la cadenas alimenticias



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